| Animamos
a que, basándose en una conciencia recta, en una voluntad
firme, en la apertura a Dios y al prójimo, cultiven las
virtudes que ennoblecen a los individuos y a la sociedad.

En
la reciedumbre de espíritu, en el vigor y firmeza de voluntad,
en el dominio del propio carácter y en todas aquellas
virtudes que avalan al hombre cabal, como son: la sinceridad,
la preocupación constante por la justicia, la fidelidad
a la palabra dada, la buena educación y la moderación
en el hablar, etc.

Se
trata de un ideal
de formación, que supera con mucho el mero aprendizaje
de unos datos de erudición y cultura. Además del cultivo
de la inteligencia, se preocupa de formar y orientar la
voluntad, el corazón, la afectividad y emotividad, la
libertad y la responsabilidad.

En
síntesis, formar en los valores perennes fuertemente
enraizados en la conciencia de nuestros alumnos para hacer
frente a las confusiones del mundo moderno.
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