| Trabajamos
el desarrollo armónico de la inteligencia, de la sensibilidad,
de la imaginación, de la memoria y de las facultades estéticas,
de forma que nuestros alumnos y alumnas alcancen una personalidad
integral.
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Ayudarle
a formarse una visión del mundo, de la naturaleza y del
hombre no desde un ángulo pragmático -para qué sirven,
qué utilidad, qué satisfacciones me procuran-, visión
propia del <<homo faber>>; sino desde un ángulo
de referencias esencialmente humanísticas y metafísicas
-qué son, qué relación tienen con el Creador y Ser Supremo-,
visión propia del <<homo sapiens>>

Nos
esforzamos por educar al hombre para la civilización del
“ser”, suscitando en él el anhelo de “ser más y ser mejor".
 
Educar, sobre todo, la madurez humana, cuyas principales
manifestaciones, como dice el Concilio Vaticano II, son
la estabilidad de espíritu, la capacidad de tomar prudentes
decisiones y la rectitud en el modo de juzgar sobre los
acontecimientos y las personas.

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